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Las mujeres y el desarrollo tecnológico

Fecha: 3 mayo, 2016

Vianca Vega

Las mujeres y el desarrollo tecnológico

Vianca Vega Zepeda
Jefa de Carrera
Ingeniería Civil en Computación e Informática-Antofagasta
Universidad Católica del Norte

Este mundo tecnológico, cuyo uso es igualitario entre hombres y mujeres de todas las edades, tiene un trasfondo en donde la igualdad sigue en deuda.

Todos hacemos uso de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC) en nuestro diario vivir. La computación se ha insertado en la cotidianidad de nuestras vidas.

Nuestro teléfono es un computador portable, la televisión inteligente o la lavadora automática son elementos que poseen inteligencia gracias al desarrollo tecnológico alcanzado por ingenieros del ámbito de la computación e informática. Este mundo tecnológico, cuyo uso es igualitario entre hombres y mujeres de todas las edades, tiene un trasfondo en donde la igualdad sigue en deuda.

Si analizamos cómo se conforman el grupo de profesionales que realiza el desarrollo tecnológico (Ingenieros en Computación e Informática y otras carreras afines) continúa siendo un mundo en donde predomina la presencia masculina.

Las estadísticas muestran que el ingreso de mujeres a estas carreras se reduce a aproximadamente un 10%. Ante esto, surgen preguntas como ¿es la computación una “carrera para hombres”? y ¿por qué las mujeres no optan por esta profesión? Desde mi experiencia personal y profesional, puedo decir objetivamente que no existen restricciones reales (capacidades y habilidades) que pongan en desventaja a una mujer frente a un varón que han optado por la misma carrera.

Los desafíos y dificultades están dados más bien por la cultura machista que aún predomina en nuestro país. Aunque hemos avanzado como sociedad, se mantienen algunas deudas pendientes. Muchos años atrás, era común oír a profesores y compañeros de carrera declarar que las mujeres no debíamos ser ingenieros. Jamás oí una justificación a esta afirmación, supongo que simplemente sentían que llegamos a invadir su “Club de Toby”.

Afortunadamente, esa percepción ya no existe. Desde la misma academia hemos eliminado mitos y opiniones, y hemos conseguido enfrentar nuestra formación en igualdad de condiciones. La mayoría de las empresas ligadas a las TIC están velando por la inserción laboral igualitaria de hombres y mujeres.

Sin embargo, en el trato diario con compañeros de trabajo o personal técnico a cargo es donde surge el constante desafío de ser cuestionadas en nuestra capacidad y debemos demostrar nuestros conocimientos y habilidades. No siempre la discriminación se hace de manera consciente, en ocasiones vemos que “por exceso de caballerosidad” nos dejan fuera de proyectos o tareas.

Frases como “pero cómo te vas a ir a ensuciar” o “es que el servidor es muy pesado para que tú lo muevas”, son más frecuentes de lo que quisiéramos oír. Y es justo aquí donde las mujeres que ya estamos insertas en este mundo tenemos una gran labor: motivar a más chicas para que se atrevan a ingresar a carreras de computación, abrir espacios demostrando nuestro aporte. Es un hecho que hombres y mujeres tenemos características muy distintas. Ni mejores ni peores, simplemente distintas.

Esta diversidad es una gran oportunidad para las organizaciones. Cualquier negocio se puede ver fuertemente beneficiado si canalizamos, por ejemplo, el orden y visión detallista que poseemos las mujeres, y lo coordinamos con la mayor impulsividad que poseen los varones. Mis recomendaciones para niñas y adolescentes que quieren incursionar en el desarrollo tecnológico: atrévanse, confíen en sus capacidades y muestren con seguridad sus logros; siempre aporten a su entorno desde su femineidad, no es necesario “masculinizarse”; insisto, somos distintas y desde esa diversidad podemos conseguir grandes logros.

Las TIC ofrecen una amplia variedad de posibilidades de desarrollo profesional, donde la materia prima es el ingenio del profesional y nos desafía a conocer constantemente de nuevos dominios y negocios. Si te gusta este desafío, seas hombre o mujer, atrévete. Te aseguro una vida llena de oportunidades y satisfacciones.

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