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Rastrean áreas para la instalación de atrapanieblas en la Región de Antofagasta

Fecha: 6 febrero, 2017

Rastrean áreas para la instalación de atrapanieblas en la Región de Antofagasta

A través del uso de Sistemas de Información Geográfica (SIG), ingenieras del Ceitsaza de la UCN aportaron valiosa información relacionada con los recursos hídricos de la zona.

Localizar potenciales áreas para la instalación de atrapanieblas en la Región de Antofagasta, mediante el uso de Sistemas de Información Geográfica (SIG), consideró la materialización de un proyecto pionero que busca contribuir a diversificar la matriz hídrica de la zona.

El trabajo, emprendido por ingenieras del Centro de Investigación Tecnológica del Agua en el Desierto (Ceitsaza) de nuestra Universidad, incluye un área de estudio que se extiende desde la desembocadura del río Loa, por el norte, hasta el sector del Parque Nacional Pan de Azúcar, por el sur.

La idea fue tomar información disponible, procesarla y comenzar a generar cartografía sobre el tema, la que puede ser de gran utilidad en el futuro, tomando en cuenta el histórico déficit de agua que afecta a este territorio del Desierto de Atacama.

“Dado que ha costado que la matriz hídrica de la región se diversifique, tuvimos la intención de avanzar con el tema del agua de niebla, recurso que empezó a ser estudiado en la región ya en los años cincuenta”, resaltó la ingeniera civil ambiental líder del proyecto, Paola Agüero Espíndola.

La especialista indicó que si bien la zona fue pionera en ese tipo de estudios en el pasado, en especial con los trabajos realizados por el inventor del atrapanieblas, el Dr. Carlos Espinosa, de la entonces Universidad del Norte (UN); en la actualidad la región vive un periodo de estancamiento que se ha mantenido por décadas, siendo superada por otras zonas del país.

Citó como ejemplo la Región de Coquimbo, uno de los territorios que ahora tiene el liderazgo en temas de sistemas de captura y de cosecha de agua de niebla a nivel nacional, donde incluso aprovechan este recurso para la elaboración de cerveza artesanal, entre otros usos.

HERRAMIENTA
A través del uso de herramientas de Sistemas de Información Geográfica (SIG), las ingenieras del Ceitsaza lograron localizar potenciales áreas de captura de agua de niebla en la Región de Antofagasta.

Para alcanzar este objetivo, utilizaron indicadores geográficos que incluyeron variables como la cercanía a la costa, alturas, pendientes y orientación de laderas.

En relación a la primera, tomaron en cuenta estudios meteorológicos que muestran la presencia de estratocúmulos, nubes que tienen el potencial para extraer agua (pueden ser cosechadas), y que están presentes en diversos sectores del farellón costero de la región, en la Cordillera de la Costa.

“Es como un gran acantilado que no deja pasar la nube”, puntualizó Paola  Agüero, quien agrega que el estudio define un rango de cercanía a la costa donde esta nube tiene un mejor posicionamiento y durabilidad que permite y facilita su cosecha.

En el caso de la altura, se consideró como referente la presencia de vegetación xerófita, que es aquella que puede vivir a pesar de no haber precipitaciones en forma de lluvia. Estas formas de vida están presentes en diversos lugares del farellón costero de la región, en un margen de entre 700 y 900 metros de altitud. Este fenómeno es evidente en lugares como Morro Moreno y Paposo.

Otro indicador tomado en cuenta fue la pendiente del terreno medida en grados. Este factor, que puede medirse de manera sencilla, permite evaluar aquellas zonas donde existen menores variaciones de desnivel, por lo que reconoce los lugares más llanos y, por tanto, más propicios para la instalación de infraestructuras del tipo atrapanieblas.

También se consideró la orientación de las laderas con respecto a la dirección del viento. En este contexto, las áreas adecuadas para la instalación de atrapanieblas corresponden a las que van entre 180° a 360° grados Sur, Suroeste, Noroeste, Norte. El ángulo de incidencia del viento es un factor importante al momento de localizar e instalar los atrapanieblas.

Estos cuatro indicadores geográficos fueron analizados en los laboratorios del Ceitsaza, donde se calcularon e intersectaron. Además, se obtuvieron curvas de nivel, modelos digitales de elevación y se elaboró un modelo digital en 3D. De esta manera -desde el punto de vista geográfico y cualitativo- fue posible obtener valiosa información y un porcentaje de lugares o áreas potenciales para la instalación de futuros atrapanieblas en la zona.

RECOLECCIÓN
Sobre la cantidad del vital elemento que es posible recolectar, Paola Agüero indicó que es necesario avanzar en la realización de estudios cuantitativos posteriores que permitan calcular cuánta agua es posible obtener por esta vía en la zona.

Señaló el interés de continuar a futuro con estudios de percepción remota con imágenes satelitales, que contribuyan a identificar en el territorio, dónde hay reales expresiones de vegetación xerófita. Esas serían las primeras áreas a las cuales se podrían dirigir investigadores para hacer estudios cuantitativos de la cantidad de agua que es posible recolectar.

“La percepción remota es un área muy rica, porque entrega información del territorio sin tener que estar ahí. La NASA liberó todas las imágenes satelitales, entonces el insumo es libre. Lo que hay que costear es el hardware, software y el especialista”, aseguró la ingeniera al referirse a las ventajas de esa tecnología.

Una vez conocido el potencial hídrico existente en un lugar, el siguiente paso es encontrar la mejor forma para cosechar el recurso. En la actualidad están disponibles distintos tipos de tecnologías y colectores de agua de niebla, los que responden a distintos territorios. Entre estos resaltan los tridimensionales, los en forma de torre, condensadores de agua u otros sistemas relacionados, como los colectores de rocío. “La geometría va cambiar según las características del territorio y sus necesidades”, especificó la especialista.

CEITSAZA
La investigación, que tuvo una duración de seis meses, contó con el apoyo permanente del Ceitsaza, e incluyó el aporte y conocimientos de la ingeniera civil ambiental Paola Agüero Espíndola y de la ingeniera química Leidy Bedón Domínguez.

“En 2013, cuando la UCN inició el Programa de Mejoramiento Institucional (PMI) en Recursos Hídricos, lo que hicimos fue levantar un Observatorio que pueda concentrar la información regional sobre el tema y que pueda servir para la toma de decisiones, tanto para el sector público, como el privado y para la comunidad”, indicó Yaneska Tapia Lineros, Gerente del PMI.

La ingeniera sostuvo que en la zona la información sobre el tema era dispersa, heterogénea y, en muchos casos, simplemente no existía, lo que constituía una debilidad a nivel regional y nacional.

Enfatizó que la puesta en marcha del Observatorio, financiado por los proyectos Innova Chile de Corfo y PMI, ha permitido la realización de una serie de estudios, entre los que se cuenta el de niebla. “Busca generar información que pueda ser de uso del sector público y privado. Es una oportunidad para ampliar la matriz hídrica de la región. Esa es su principal ventaja”, acotó.

Puso de relieve que la información se compartirá con otros centros de la zona. El objetivo es facilitar el acceso al agua en zonas que, a pesar de disponer de recursos hídricos no convencionales, no cuentan con la información necesaria para aprovecharlos. “Todo depende de cuánto la región quiera diversificar su matriz hídrica y de cuánto quiera invertir para conocer sobre sus recursos”, concluyó.

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