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“El desafío es que todos nuestros niños, niñas y adolescentes puedan acceder a una educación de calidad, equitativa e inclusiva”

Fecha: 25 enero, 2019

“El desafío es que todos nuestros niños, niñas y adolescentes puedan acceder a una educación de calidad, equitativa e inclusiva”

Comenta Betty Abaroa Godoy, Dra. en Ciencias de la Educación, Coordinadora Ejecutiva PACE UCN

¿Cuáles son los desafíos de la educación a nivel nacional y regional? La pregunta surge a propósito del Día Internacional de la Educación, proclamado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el 24 de enero de cada año, con el objetivo de concienciar sobre el papel que la educación desempeña en la creación de sociedades sostenibles y autosuficientes, para lo que se garantiza una educación inclusiva y equitativa de calidad a todos los niveles, desde la enseñanza preescolar, primaria, secundaria, terciaria y a distancia, incluida la formación técnica y profesional.
En nuestro país ya se está trabajando en estas garantías. Al menos desde las leyes y declaraciones. Un ejemplo es la Ley N° 20529, referida al Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Parvularia, Básica y Media y su Fiscalización, más conocida como Ley de Inclusión Escolar. En esta ley también se establece la ordenación de los establecimientos educacionales en cuatro categorías de desempeño: alto, medio, medio-bajo o bajo e insuficiente. Esto, de acuerdo a los resultados de aprendizaje de sus estudiantes, del grado de cumplimiento de los estándares de aprendizaje, del logro de los objetivos generales señalados en la ley y en las bases curriculares, entre otros.
Pero si el contexto educativo de nuestros niños, niñas y adolescentes es catalogado como medio o bajo, o, lo que es lo mismo, vulnerable, débil o delicado, significa una dificultad para su desarrollo pleno y también, para el desarrollo futuro como país. Por lo tanto, la tarea de revertir esta situación es grave y urgente. Y, por ello debe ser abordada de forma colectiva, con participación de distintos actores internos y externos a las escuelas y liceos, incluyendo también representantes de otros ámbitos de la sociedad, como medios de comunicación, organizaciones sociales, empresariales y culturales, tanto públicas como privadas.
Aquí, las instituciones de educación superior son especialmente importantes, pues son quienes forman a los profesionales de la educación, así como a todos los profesionales que aportan al desarrollo económico, cultural y social del país y, también, a la mayoría de los líderes que deben velar por ello.
En definitiva, el desafío de la educación a nivel nacional y regional es que todos nuestros niños, niñas y adolescentes puedan acceder a una educación de calidad, equitativa e inclusiva. Acceder a escuelas y liceos que tengan una gestión directiva, curricular y pedagógica efectiva, en donde valoren y potencien sus capacidades y talentos y los apoyen en aquello que deben y pueden mejorar. Acceder a escuelas y liceos en donde confíen en ellos y ellas, teniendo altas expectativas en lo que lograrán. Acceder a escuelas y liceos que les provean de condiciones equitativas en cuanto a infraestructura, recursos y medios para vivir plenamente y desarrollarse de forma integral; en donde los valores, la ética y el saber convivir con otros y respetar y cuidar el medio ambiente sean tan importantes como el desarrollo académico. Sólo ofreciendo una educación así podríamos lograr que en el futuro nos transformemos en una sociedad equitativa, inclusiva, y con ello sostenible y autosuficiente.

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